Toldos: máximo factor de protección y de ahorro
Llegan los meses en los que más notamos el efecto del sol. Exceso de calor, deslumbramiento, las molestias del aire acondicionado… La mejor manera de protección nos la proporciona un elemento simple pero a la vez eficaz: el toldo. En los últimos años ha vivido una gran evolución en calidad, diseño y longevidad. Los hay de todas las formas, se adaptan a todos los espacios y se han convertido en una importante herramienta de ahorro energético.
Para ilustrar estas afirmaciones tomamos como ejemplo un estudio realizado en 2007 para la Asociación Profesional de Fabricantes de Toldos norteamericana. Su objetivo era determinar si el uso de toldos en las viviendas significaba un ahorro de consumo energético capaz de reducir el uso de aire acondicionado con los beneficios económicos y medioambientales que supone. Especialmente en los llamados “picos de demanda de energía”.
En EEUU no existe una gran tradición en el uso de toldos , en contra de lo que ocurre en Europa dónde si suelen utilizarse. Comparando el gasto energético de varias ciudades a un lado y otro del océano se demostró que los norteamericanos tienen un gasto energético muy superior a los europeos debido al uso de aire acondicionado.
El estudio demostró que los toldos son un gran sistema de protección solar que ahorra dinero y contaminación.
Una industria que evoluciona
El en un principio sencillo sistema del toldo ha ido evolucionando, tanto en sus materiales como en su diseño. Actualmente, se habla de protección solar ya que abarca mucho más que un simple brazo de metal y una tela.
La empresa española de arquitectura textil y protección solar Tolder destaca los adelantos que se han hecho en elementos tan esenciales como las lonas. Ellos utilizan la última generación de tejidos capaces de bloquear hasta el 97 % de la radiación solar, protegiendo de los rayos más perjudiciales.
Se trata de los “tejidos técnicos” ( más información http://www.tolder.es/blog/2010/03/22/tejidos-tecnicos-para-proteccion-solar-la-ultima-generacion ). Tranpirables, anticondensación, fácil limpieza, capaces de regular temperatura y luz, longevidad, ahorradores de energía, dinero y contaminación. Se puede ver a través de ellos sin que se aprecie desde el exterior, son impermeables e ignífugos.
Diversos modelos
La empresa Tolder fabrica y vende toldos desde 1927, es experta y veterana en el sector. Por ello, es interesante conocer los modelos de toldos con los que cuenta como ejemplo de mercado.
- Punto recto: son toldos de brazo a pared, los que todos hemos visto alguna vez ya que son los modelos más instalados en España. Los brazos son de aluminio extrusionado. Pueden ser de “punto recto” normal y de “punto recto con tensión”. Este último evita que la lona se bambolee con el aire.
- Toldos con brazos invisibles y articulados: Los brazos invisibles o articulados, también conocidos como brazos europeos o extensibles, son muy duraderos. Es ideal para fachadas, balcones, terrazas, áticos y establecimientos. Gracias a este sistema se pueden cubrir grandes superficies. Una vez plegado, la zona que cubre queda sin ningún obstáculo, libre y despejada. Puede tener unos acabados de acero inoxidable, latón y cobre. Están diseñados con unos pistones neumáticos que garantizan el tensado de la lona aunque el toldo no esté totalmente abierto. Incluso pueden llevar instalados focos de luz alógena.
- Toldos con cofre y brazos articulados: se diferencian de los convencionales en que a la hora de cerrarlos quedan protegidos por un armazón o cofre de aluminio que cierra de forma hermética. Tanto la lona como el eje y el mecanismo quedan aislados de los agentes externos. Este sistema se puede aplicar a muchos modelos de toldo, como los antes citados. El cofre alarga de forma importante la vida del toldo.
- Marquisol: es una mezcla de toldo vertical y toldo de brazo abatible. Gracias a su especial dispositivo de seguridad de alta resistencia mantiene su forma incluso en casos de fuerte viento.
- Verticales: Sirven para cerrar habitáculos, incluso locales comerciales. Según Tolder, se trata de un toldo dentro de otro toldo ya que en el perfil frontal existe otro eje en el que está enrollada una segunda lona, que se puede sacar hasta dos metros de caída.
- Verastores: son toldos para cerramientos exteriores. Perfectos para terrazas y lugares acristalados como un invernadero. Pueden ser planos, curvados y circulares para cubrir trayectos arqueados. Su accionamiento es motorizado con sensores para el control del tiempo.
- Toldo lateral: se trata de un paraviento móvil. Con una altura de 170 cm. o 210 cm. y una longitud de despliegue de 200 cm. a 400 cm., es perfecto para grandes terrazas. Protege del sol y del viento y ofrece privacidad.
- Toldo triangular: especialmente diseñado para ventanas triangulares y otros espacios acristalados.
- Toldo plano con templadores: es una solución imprescindible para rentabilizar edificios. Generalmente, suelen ser toldos plegables sustentados por poleas y cables de acero inoxidable. Son movidos por motores y accionados por mando a distancia. Muy útiles para cubrir patios de nueva construcción o antiguos. En muchas ocasiones, los patios no pueden cubrirse de una forma fija, pero si admite un toldo que no se considera construcción por su movilidad, fijación desmontable y repliegue. Puede regularse con el viento, el sol o la lluvia. Tiene un bajo coste y es de una gran longevidad. Tarda poco en fabricarse y montarse.
- Capotas: dentro de los tipos de toldo éstas son especialmente elegantes. Muy utilizadas en comercios, restaurantes, etc. ya que son un soporte publicitario perfecto. Se adaptan a la forma que se necesite y cuentan con una amplia gama de tejidos y colores para las estructuras de aluminio. Pueden ser fijas o móviles, manuales o automatizadas.
- Túneles de arco y marquesinas: son toldos con estructura fija de aluminio y lona de fibra de poliéster . Ideales para entradas de hoteles, centros comerciales… Se pueden rotular.
Automatismo: la forma más cómoda e inteligente de utilizar un toldo
Se acabó el esfuerzo físico de subir o bajar un toldo, o que se nos estropee por no recogerlo a tiempo. Para evitar esos y otros problemas existen los automatismos para toldos.
A través de unos sensores detectan el movimiento causado por el viento y el toldo se recoge automáticamente antes de que pueda haber peligro. Igual ocurre con el calor, en cuanto el sensor lo detecta baja el toldo consiguiendo un ambiente fresco de forma natural y económica. A través de un mando se pueden mover a gusto del usuario.
Qrra 16/04/2010





























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